El liderazgo de Steve Jobs. Lider Amado ?



Y odiado. Porque si algo debe tener claro un líder es que no va a poder llegar a cautivar a todos y conseguir que todo el mundo le siga. Los líderes conectan a nivel emocional, y por ello, se parece a las partes de un LEGO o un rompecabezas y por tanto, formará cosas maravillosas con unas personas y con otras por mucho que lo intentemos, no se logrará nada o el peor de los casos, al intentar forzar la unión de ambas piezas, que una o las dos se rompan.



Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple, se ha convertido en una de las figuras más representativas de JOBS, dirigida por Joshua Michael Stern e interpretada en el papel protagonista por Ashton Kutcher. 
Su liderazgo, controvertido en esencia, ha sido amado por unos y odiado por otros, siendo difícil encontrar, como ocurre en los casos de genialidad, términos medios. Incluso después de su fallecimiento hace unos pocos años, su figura sigue levantando expectación y controversia allí donde se hable de él. Cosa que por supuesto, ha ocurrido con la última película basada en parte de su biografía.
El liderazgo de Jobs puede clasificarse en un liderazgo natural (ver artículo sobre los tipos de liderazgo), sin embargo, trabajado a base de esfuerzo, conflictos, luchas y enfrentamientos. Se debe ello a que Jobs poseía una personalidad muy marcada, fruto de un contexto personal donde el abandono familiar natural le marca profundamente.


Para poder entender mejor el tipo de liderazgo de Jobs, se hace necesario antes establecer una serie de categorías y conceptos previos que nos permitan luego componer el estilo de dirección de uno de los fundadores de Apple.


Lo primero es diferenciar entre liderazgo y estilo de gestión o dirección. Todo líder tiene un estilo de dirección, pero no todos los que tienen esto último, son líderes, pues recordemos que para ser un líder necesitamos seguidores y que la coherencia marque nuestra esencia. Trataremos por tanto de identificar los puntos que configuran el liderazgo de Jobs pero también, los puntos que construyen su forma de llevarlo a cabo, es decir, su estilo de dirección.


Una de las teorías que más me gusta y creo más oportuna sobre los estilos de dirección es la de Bill Reddin, principalmente su obra How to make your management style more effective. El autor expone que un buen gestor es aquel que con una serie de recursos, es capaz de dar respuesta a las preguntas de ¿qué queremos lograr?, ¿dónde y cuándo vamos a lograrlo? y ¿cómo vamos hacerlo?. En sus palabras, "los directivos tienen la responsabilidad de ser eficientes, después tienen que gestionar la situación en la que la eficiencia se debe generar y, a continuación, tienen que decidir qué estilo van a utilizar...".


Bajo esta óptica, Reddin establece que los directivos se enfocan a dos ámbitos principalmente, o bien orientado a las tareas (actualmente diríamos también al producto o al cliente), o bien orientado a las relaciones. Surge del cruce de ambas la siguiente matriz de estilos de dirección:



El lugar óptimo sería el que se describe como integrado, ya que define a un estilo de dirección que no únicamente se preocupa porque la cosas salgan bien y a tiempo, sino también a que el equipo de trabajo mantenga una serie de relaciones personales y afectivas estables.


Bajo esta matriz, Jobs se encuadra  en el perfil de estilo "dedicado", que se caracteriza por:



  1. Determinado / Agresivo / Seguro de sí mismo
  2. Muy activo / Impulsor / Gran iniciativa
  3. Establece las tareas y los estándares para sus subordinados
  4. Gran autoconfianza / Independiente / Ambicioso
  5. Utiliza recompensas, castigos y controles
  6. Las tareas son lo primero

Reddin dice de ellos que "tienden a dominar a los demás. Dan numerosas directrices verbales a sus subordinados. Su perspectiva del tiempo es inmediata, así que, cuando tienen que escoger, prefieren el Hazlo ya. [...] juzgan a sus subordinados en función de lo que éstos producen."


Ese es el estilo de gestión de Jobs durante los primeros años de su carrera. Sin embargo, algo no iba bien. Su gente más allegada abandonaba el barco ( traumática fue la marcha del otro fundador, el mítico Stephen Wozniak), los productos como Lisa y Macintosh sufren problemas de ventas y dotan de una ventaja peligrosa a sus competidores (IBM y Microsoft). Su posición comienza a ser discutida por la Junta Directiva y acaba abandonando Apple. Su reacción se vuelve paranoica y únicamente establece una línea, con él o contra él.


Su vuelta años más tarde coincide con una situación muy difícil para la compañía que había fundado. Muchos dudaban que fuese capaz de hacerle frente y levantarla, pues todos tenían en la mente ese primer estilo de dirección de Jobs. Sin embargo, algo había cambiado. Como él mismo reconoce y se recoge en muchas de las biografías existentes en el mercado, el verse alejado de lo que el mismo había creado, el duro golpe que  había supuesto la traición, supuso para él la necesidad de establecer un cambio en su personalidad.


Comprendió que su errática vida personal (alejado de su hija, enfadado con la madre de la misma, la amarga distancia con muchos de los amigos que había conocido al principio), y realizó un cambio interno para conquistar posteriormente su lado externo. Este proceso de la necesidad de conseguir la victoria interna para lograr la victoria externa sigue la lógica que tan bien ha explicado el profesor y doctor Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.


Su antiguo estilo de dirección, que Reddin tilda de autócrata, cambia y se desplaza hacia el autócrata benevolente, caracterizado por:
  1. Decisivo / Tiene la iniciativa
  2. Diligencia / Enérgico
  3. Rematador / Comprometido
  4. Evaluador de la cantidad, la calidad y el tiempo
  5. Sensible a los costes, los beneficios y las vetas
  6. Logra resultados
  7. Innovación y capacidad creativa

Que a pesar de seguir orientado hacia las tareas, se desprende del lado negativo del mismo, reconoce sus fallos y carencias y sabe que tiene que mejorar su orientación hacia las relaciones. Algo que a Jobs, le seguía costando mucho, pero que poco a poco fue mejorando.


Lo que Jobs fue capaz de encontrar fue un estilo de gestión que era coherente con su liderazgo. Un liderazgo natural claramente autocrático, propio de personas con mucha personalidad, ideas muy claras y seguras de si mismas.Un liderazgo que se basaba en:



  1. Lo simple y limpio es bello
  2. Yo soy el consumidor, yo sé lo que quiero como consumidor
  3. La única forma es hacerlo bien. El mantra es calidad, calidad, calidad.
  4. Los productos no son únicamente algo físico, tienen que tener alma, generar sentimientos.
  5. Entre la empresa y el consumidor, debe existir una ligazón emocional.
  6. Curiosidad. El conocimiento está en el lugar que menos espera uno encontrarlo.
  7. Todo importa, no hay cosas pequeñas. El detalle es el rey.
  8. Trabaja con los mejores, con los comprometidos, con los que creen en ti. No hay trabajadores buenos, hay empleados que demuestran día a día que son los mejores. Talento es un flujo, no un stock.

Comprobamos como ese liderazgo natural que forma parte de su forma de ser, que basa y construye sus creencias, se refuerza con un estilo de dirección apropiado, dando por resultado una coherencia que únicamente tiene un camino, el éxito. Algo que Jobs encarna como nadie.
Recopilado por Ing. Jorge Cortez. Haz click aqui para ver la fuente