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La crisis según Albert Einsten

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar. 

Albert Einsten


12 Claves Para Vivir Sin Estrés

Vivir sin estrés significa más vivir con más felicidad. Personalmente, he tenido momentos en mi vida en los que el estrés ha sido increíblemente abrumador. Es difícil pensar en ser feliz con tantas cosas encima (me imagino que sabes a qué me refiero).

Hoy quiero brindarte 12 ideas que personalmente he aplicado para vivir sin estrés y llegar a tener un mayor bienestar, aun así logrando cumplir mis metas.

Como cambiar el Observador que somos

Hoy en día nuestro convivir con los demás se ha vuelto cada vez más difícil y complejo. Vivimos en un constante sufrimiento por un motivo u otro y nos preguntamos a menudo que hacer para llevar una vida más plena y más feliz.

En el coaching ontológico sumergimos al coachee en un mar de nuevas experiencias que le permitirán hacerse nuevas distinciones con las cuales podemos lidiar con este gran reto que nos coloca la vida en nuestras caras. Entre ellas destaca una que no es más que la suma de todas las demás y es el hecho de aprender cómo cambiar el observador que somos.